domingo, 27 de mayo de 2012

Riesgos de pedir tarde la responsabilidad del administrador

Un estudio realizado por la consultora Iberinform señala que una de cada tres empresas que los registros oficiales consideran vivas en realidad no tiene actividad alguna. Es relativamente habitual que cuando una sociedad empieza a tener perdidas y no puede seguir adelante, esta mercantil simplemente deje de actuar en el tráfico jurídico, sin tomarse ninguna decisión que acuerde su extinción.

Cuando una sociedad comienza a tener pérdidas prolongadas puede darse lugar a dos situaciones diferentes: la causa legal de disolución prevista en el artículo 363.1.d) de la Ley de Sociedades de Capital (“pérdidas que dejen reducido el patrimonio neto a una cantidad inferior a la mitad del capital social”) o la situación de insolvencia del artículo 2.3 de la Ley 22/2003, de 9 de julio, Concursal (“Se encuentra en estado de insolvencia el deudor que no puede cumplir regularmente sus obligaciones exigibles”). De otra parte, en muchas ocasiones, cuando una sociedad se encuentra en situación de bancarrota, ocurre que el administrador ha venido a incumplir su deber de diligente administración (el artículo 225.1 de la Ley de Sociedades de Capital señala que “Los administradores desempeñarán su cargo con la diligencia de un ordenado empresario y que Cada uno de los administradores deberá informarse diligentemente de la marcha de la sociedad”)

La concurrencia de cualquiera de estas tres situaciones (el incumplimiento del administrador del deber de solicitar la disolución de la sociedad cuando se llega al nivel de pérdidas determinado por el artículo 363.1.d), la no solicitud del concurso de acreedores cuando la empresa se encuentra en la situación de insolvencia del artículo 2.3, o la inobservancia del deber de diligente administración), puede conllevar a que dicho administrador tenga que hacer frente a las deudas de la sociedad con sus bienes personales.

En muchas ocasiones cuando el acreedor de aquella sociedad inactiva llega a la conclusión que no va a poder cobrar de entre los bienes de dicha empresa, se intenta reclamar el crédito al administrador de la sociedad, con base en el incumplimiento del deber de solicitar la disolución determinado por el artículo 363.1.d) o en la no atención a la obligación de administrar diligentemente dicha mercantil que ha quedado en bancarrota; el acreedor que pretenda actuar así debe saber que, al reclamar la responsabilidad del administrador una vez ha transcurrido un largo periodo de tiempo desde que la sociedad que dirige dicho administrador incumplió su deber de pago, corre el riesgo de que no se le permita accionar tal reclamación porque un ejercicio tan tardío de su derecho venga a considerarse un supuesto de retraso desleal; existe alguna resolución judicial que así lo ha entendido:

Una reciente sentencia de 17 de mayo de 2012 del Juzgado de Lo Mercantil nº 1 de Murcia, ha venido a aplicar dicha figura del retraso desleal a una de estas situaciones: ante la demanda realizada por un acreedor contra una sociedad reclamando el pago de su crédito y contra el administrador de dicha sociedad reclamando que éste respondiera también de tal deuda, dicha sentencia estableció que "en este supuesto, no se puede desconocer los efectos que el paso del tiempo tiene sobre las relaciones jurídicas y que obliga al actor a ejercitar la acción en un periodo razonable de tiempo, siendo contrario al principio de buena fe un ejercicio tan tardío como el que aquí se contempla que se pudo hacer pensar a la demandada que la obligación se habría extinguido. En consecuencia procede la desestimación de la reclamación de cantidad deducida en la demanda rectora del siguiente pleito y por ende también de la acción de responsabilidad ejercitada contra el administrador de la entidad codemandada".

Publicado en murciaeconomia.com: http://murciaeconomia.com/not/6440/riesgos_de_pedir_tarde_la_responsabilidad_del_administrador

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