miércoles, 24 de julio de 2013

Sobre cómo hemos avanzado desde que se prohibía a la mujer ejercer la abogacía

Hoy en día no se ve como una rareza el que una mujer ejerza como abogada; es más, según datos del pasado año, las mujeres representan el 52% de los abogados en ejercicio con menos de cinco años de antigüedad en la profesión. 

Sin embargo, por muy natural y evidente que nos parezca la intervención de la mujer como letrada en los asuntos jurídicos, no debemos olvidar que en el pasado, no sólo no era normal el que una mujer trabajase como letrada, sino que incluso se llegaba a prohibir el que pudiera intervenir en juicio como abogada.

En Las Siete Partidas, cuerpo normativo redactado durante el reinado de Alfonso X, existía una norma que prohibía a la mujer el ejercicio de la abogacía (Partida Tercera, Titulo 6, Ley 3): 

Ninguna mujer, aunque sea sabedora [del derecho] no puede ser abogada en juicio por otro; y esto por dos razones: la prime­ra, porque no es conveniente ni honesta cosa que la mujer tome oficio de varón estando públicamente envuelta con los hombres para razonar por otro; la segunda, porque antiguamente lo prohi­bieron los sabios por una mujer que decían Calfurnia que era sabedora pero tan desvergonzada y enojaba de tal manera a los jueces con sus voces, que no podían con ella […]. Otrosí viendo que cuando las mujeres pierden la vergüenza es fuerte cosa oírlas y contender con ellas, y tomando escarmiento del mal que sufrieron de las voces de Calfurnia, prohibieron que ninguna mujer pudiese razonar por otro.

De acuerdo con la edición de Las Siete Partidas de la Editorial Castalia, Calfurnia podría ser una mujer de la gran familia romana de los Calpurnios. De otra parte, tambien se alude al contenido de la Epístola a los Corintios de San Pablo: Como en todas las asambleas de los santos, las mujeres callen en las asambleas, pues no les está permitido hablar sino que se muestren sumisas, como manda la ley [...], pues no está bien visto que una mujer habla en una asamblea (I, 14, 33-35).



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