jueves, 30 de enero de 2014

Una muestra de que la justicia lenta es injusta

No puedo dejar de sorprenderme cuando me notifican que el juicio al que ha dado lugar una demanda interpuesta hace unas semanas en los Juzgados de Lo Social de una determinada población, se va a celebrar en mayo de 2016, esto es, aproximadamente dentro de dos años y medio.


Me vienen a la cabeza dos frases célebres:

1) Una cualidad de la justicia es hacerla pronto y sin dilaciones; hacerla esperar es injusticia. Autor: Jean de La Bruyere.
2) Nada se parece tanto a la injusticia como la justicia tardía. Autor: Séneca.

Alguna sentencia llega a reconocer lo que se afirma comúnmente de que la justicia lenta no es justicia. Tómese como ejemplo la Sentencia de la Audiencia Provincial de Madrid de 18 de junio de 2008 cuando señala que Las dilaciones indebidas son una vulneración constitucional al principio establecido en el artículo 24 de nuestra Constitución de la celeridad de la justicia. No en vano se dice en el lenguaje popular que la justicia lenta no es justicia. Este dicho común tiene una trascendencia especial en la justicia penal donde la propia naturaleza del castigo exige, para que éste sea justo y eficaz que sea proporcionado en su intensidad y próximo al momento de suceder los hechos.

A este respecto, considero que el hecho de que el Ministerio de Justicia haya reducido en más de tres millones de euros el presupuesto para 2014 no contribuye a que la justicia española vaya más rápida. 

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