viernes, 15 de agosto de 2014

Manteros, ¿una situación justa?

El verano deja en muchas localidades de costa esta fotografía:


Es muy habitual la imagen de vendedores ambulantes que actúan sin licencia o autorización alguna vendiendo artículos falsos puestos en una sábana en el suelo de la calle; en muchas ocasiones son sorprendidos en dicha tarea por la policía, quien se incauta de dicha mercancía y detiene a los vendedores comenzándose un procedimiento penal contra ellos.

En más de una ocasión se ha absuelto al vendedor ambulante del procedimiento penal iniciado contra él al considerarse que ningún ilícito penal ha cometido con su actuación. Así por ejemplo, la Sentencia de la Audiencia Provincial de Valencia (Sección: 2; Nº de Recurso: 43/2010; Nº de Resolución: 141/2010) de 22 de febrero de 2010, procedió a absolver a un ciudadano extranjero, quien llevó a cabo una conducta como la relatada, dado que se consideró que no podía ser castigado por el delito por el que se le había acusado, el delito contra la Propiedad Industrial recogido en el art. 274.2 del CP (Las mismas penas se impondrán al que, a sabiendas posea para su comercialización, o ponga en el comercio, productos o servicios con signos distintivos que, de acuerdo con el apartado 1 de este artículo, suponen una infracción de los derechos exclusivos del titular de los mismos, aun cuando se trate de productos importados del extranjero; ésta es la versión aplicable al citado supuesto, vigente cuando se ocurrió el hecho el 12 de diciembre de 2008).

Esta sentencia para absolver al acusado razona que se no daban las circunstancias que el artículo 274 del Código Penal requiere para considerar que una persona ha cometido el delito contenido en dicho precepto, en particular la exigencia de que exista identidad entre el bien falsificado que se pretende vender y el verdadero (1).

En situaciones como la relatada cabe plantearse la pregunta de si existen más culpables en la venta de falsificaciones y si los manteros son quienes realmente dan lugar a que se vendan productos falsificados; partiendo de que la venta de productos falsificados es ilegal, bajo mi punto de vista siempre suele castigarse al más vulnerable, el mantero, el último eslabón, cuando el material falsificado que se vende, es proporcionado y vendido por orden de una organización. Basta acudir al supuesto resuelto por la sentencia relatada para ver la situación en la que se encuentra el mantero, quien obtiene unos ingresos más bien escasos por una actuación que le puede llevar a prisión: Sorprendido en esta tarea por funcionarios de la Policía Local, éstos se incautaron de un total de trescientos dieciocho artículos … En el cacheo, se intervino a Onesimo un billete de cinco euros...

(1)  Extracto de dicha sentencia:

…de acuerdo con la dicción del artículo 274 C. Penal, deben considerarse delictivas las imitaciones o reproducciones de objetos que sean idénticas o confundibles con los auténticos, de modo que se pretenda hacerlos pasar por verdaderos, tratando de suplantarlos o sustituirlos fraudulentamente en el mercado. 

no cabe duda alguna de la falsedad de los artículos intervenidos, pero tampoco la suscita que, expuestos como estaban y en el lugar en el que eran ofrecidos a la venta y por el precio ya referenciado, pudieren llevar a la confusión al consumidor, de modo tal que cualquier persona que pasase por delante del lugar donde se encontraban expuestos los artículos no tenia duda de que los mismos procedían de otro fabricante.

En consecuencia, no dándose las exigencias que contempla el articulo 274 C. Penal, en particular el requisito relativo a la identidad o confundibilidad, como ha quedado expuesto, no es procedente un pronunciamiento condenatorio de carácter penal...

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