viernes, 24 de octubre de 2014

Si no contestas en 30 días, cederé hasta tus datos bancarios

Recibí esta semana una carta por correo ordinario (sin certificar y/o acuse de recibo) en la que se me informa que la entidad financiera con la que opero ha suscrito un acuerdo con una empresa de servicio de descuentos, siendo necesario para que pueda beneficiarme de los descuentos que autorice a dicha entidad financiera a comunicar a la empresa de servicios de descuentos los siguientes datos: nombre, apellidos, NIF, e-mail, teléfono móvil y los números de todas mis tarjetas bancarias; de darse mi consentimiento dichos datos serían incorporadas a un fichero de la empresa de servicios de descuentos. Sobra decir que ha sido la citada entidad financiera quien ha interpretado motu propio que estoy interesado en dichos descuentos.

Lo que me ha resultado más curioso de todo ha sido la forma en la que han pedido mi consentimiento para ceder tan personales datos: Le informamos que dispone de un plazo de treinta días para manifestar su negativa a la referida cesión de datos, transcurrido el cual, la entidad financiera entenderá que cuenta con su consentimiento a tal cesión, procediendo inmediatamente a realizar ia comunicación descrita, todo ello, de conformidad con el artículo 14.2 del Real Decreto 1720/2007, de 21 de diciembre, por el que se aprueba el Reglamento de desarrollo de la Ley Orgánica 15/1999, de 13 de diciembre, de protección de datos de carácter personal.

Para comunicar mi negativa a la referida cesión de datos, me invitan a hacerlo constar así en un documento a remitir en el sobre prefranqueado que se me adjuntó a tal carta.

El artículo 14.2 citado habilita al responsable de un fichero a facilitar los datos de una persona a través de esta fórmula, ésto es, comunicando tal decisión al afectado concediendo un plazo de treinta días para manifestar su negativa al tratamiento, advirtiéndole de que en caso de no pronunciarse a tal efecto se entenderá que consiente el tratamiento de sus datos de carácter personal añadiéndose que En todo caso, será necesario que el responsable del tratamiento pueda conocer si la comunicación ha sido objeto de devolución por cualquier causa, en cuyo caso no podrá proceder al tratamiento de los datos referidos a ese interesado.

Dos ideas me surgen sobre este asunto:

1) La carta que se me remitió por correo postal pudo haber llegado a su destinatario, a un vecino o perderse por el camino, de tal manera que el responsable del fichero que remitió la carta podría desconocer si la carta se entregó a su destinatario o fue rechazada.

2) En cualquier caso, entiendo inadecuada la fórmula utilizada para recabar el consentimiento para ceder unos datos tan personales como los referidos a una tarjeta bancaria.

* Los nombres que se han dado a la entidad financiera y a la empresa de servicio de descuentos son ficticios.


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